MENSAJE DE LA COMISIONADA

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MENSAJE DE LA COMISIONADA

MARINA PATRICIA JIMÉNEZ RAMÍREZ

Hemos concluido el trabajo de esta Comisión de la Verdad de Oaxaca.  El corazón de este trabajo se centró en la constatación de que el conflicto de 2006 – 2007, dejó un tejido social quebrantado, lo cual me tocó observar a través de las propias voces de las víctimas, hombres y mujeres, que como parte de la sociedad oaxaqueña, claman justicia y buscan la re dignificación  del sentido de la vida y la esperanza.

En los testimonios de las personas de Oaxaca, escuchamos esa parte fundamental que da cuenta de los hechos, momentos, tiempos y condiciones que laceraron y continúan quebrantando la vida de muchas personas en lo individual y en lo colectivo. Esta exigencia de justicia, sí pasa porque se construyan condiciones para entretejer esa paz quebrantada y esa condición necesaria, de no dejar en la impunidad a quienes son responsables de estas violaciones a los derechos humanos.

Durante todo este tiempo en esta Comisión, el encuentro, el diálogo y también los cuestionamientos de diversos actores y en diferentes regiones del Estado, encontramos al sujeto personal y colectivo que mantiene a Oaxaca en la resistencia, en la lucha y en la resiliencia, impulsando un sinfín de acciones transformadoras que buscan  modificar las desigualdades persistentes en la sociedad.

Pude constatar que el  conflicto trascendió las fronteras de Valles Centrales, impactó y movilizó también a ciudadanas y ciudadanos al interior del Estado, así como que las diversas y diferentes agendas y aspiraciones, se fueron conjugando, en la perspectiva de hacer cambios socios-políticos, centrados en recobrar la libertad, la paz, la justicia, para generar una participación colectiva, de mujeres y hombres, pueblos indígenas, jóvenes, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones sociales, movimientos eclesiales, quienes a su vez, recibieron la hermandad de organizaciones y colectivos, tanto nacionales como internacionales  que comprendieron el gran agravio que sufrió el pueblo de Oaxaca y que desde otras esferas y ámbitos, siguen acompañando a una diversidad de casos.

La motivación principal es que las autoridades castiguen a los responsables de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, así como las actuaciones del Estado en los distintos niveles de gobierno, quienes lejos de coayduvar a la paz, violentaron la legalidad, dejando quebrantada la vida de muchos sectores de la sociedad Oaxaqueña.

Sin lo anterior, es decir: el acceso a la justicia y la reparación integral de los derechos de las víctimas, no es posible pensar en la construcción de una nueva etapa para Oaxaca.

Durante este caminar, crecí y aprendí de quienes considero siguen siendo mis maestros y maestras, los que con su vida, con su palabra verdadera y con su lucha, me aportan para seguir manteniendo el compromiso como defensora de derechos humanos.

Si bien este caminar ha sido con luces y sombras, me siento agradecida de lo que hoy me da como cosecha el haber participado en la Comisión de la Verdad de Oaxaca; de igual manera, el compartir mi vida con el pueblo Chiapaneco ayudó a realizar mi trabajo como Comisionada, lo vivido aquí fortalece la terca esperanza de que sí podemos transformarnos las personas y las instituciones.

Mi reconocimiento y agradecimiento con la sociedad organizada en sus diversas expresiones: organizaciones sociales, civiles, movimientos sindicales como la Sección XII, así como colectivos y pueblos de Oaxaca. Un especial reconocimiento a las mujeres, que a pesar de las vejaciones y agresiones que sufrieron por su condición de género, de pertenencia étnica y de condición social, expresaron una y otra vez, su clamor de justicia y su búsqueda por construir con toda la sociedad la transformación de este país; ello refuerza la convicción de mantener mi lucha ligada a estos procesos sociales.

Gracias Oaxaca y agradezco a las colaboradoras y colaboradores del equipo, por su aporte ético, profesional y comprometido con los Derechos Humanos.